Trastorno Dismórfico Corporal: La Obsesión por la Belleza

Vivimos en una sociedad donde triunfa la apariencia casi por encima de cualquier otra cosa. Eso es algo que se nota fácilmente se mire donde se mire.

Por eso no es de extrañar que puedan surgir ciertos trastornos asociados a una obsesión por la estética como puede ser el trastorno dismórfico corporal del que vamos a hablar en este artículo.

Empecemos por definir el trastorno dismórfico corporal (TDC) como la preocupación exagerada por defectos físicos que pueden ser reales o imaginarios, teniendo habitualmente una imagen distorsionada de uno mismo.

Está preocupación desmesurada puede causar un gran malestar en la persona que lo sufre, pudiendo afectar a aspectos de su vida en todos los sentidos ya sea laboral, social, etc.

Por lo general el sector de población más propenso a sufrir esta clase de trastornos es el adolescente.

No en vano, es en la adolescencia donde suele manifestarse por primera vez. En esos momentos el entorno y personas cercanas a la persona afectada, pueden influir enormemente en el desarrollo de una grave enfermedad en el futuro.

También es posible ver este trastorno dismórfico corporal en personas adultas que generalmente tienen una personalidad frágil y muy manipulable.

En cuanto a la diferenciación por sexos entre hombres y mujeres puede afectar a todos por igual pero es más habitual encontrarlo en personas de una clase social alta.

Es lógico suponer que partiendo de esta obsesión por la perfección física y la corrección de los defectos se puede derivar a otros trastornos relacionados con la apariencia en general. Algunos ejemplos son la pérdida de peso (anorexia) la obsesión por verse siempre moreno (tanorexia) la preocupación por tener dientes blancos  (blancorexia) o la adicción a los tratamientos estéticos.

La búsqueda de esta perfección puede desembocar en trastornos de ansiedad o en depresiones severas. También pueden provocar adicciones a fármacos que les hagan sentir mejor.

Es habitual ver que las personas por este trastorno suelen sufrir también otros como el trastorno obsesivo compulsivo.

Entre sus rasgos suele existir cierta predisposición genética. También suelen ser personas que han sufrido algún tipo de maltrato psicológico o bullying en su infancia o adolescencia.

Todo esto provoca una fuerte falta de autoestima que hace que las personas se vuelvan esclavas de las apariencias y la aprobación de los demás. Esto es lo que les lleva a buscar una perfección física de sí mismos que les permita conseguir dicha aprobación.

A estos problemas suele contribuir además la sociedad en la que vivimos que está continuamente envuelta en modas, influencias de famosos, y prejuicios que hacen valorar siempre la imagen estética por encima de las personas.

Todo esto sumado a la competencia excesiva que hay en todos los ámbitos sociales. Ya que para conseguir pareja o trabajo la apariencia siempre es un plus.

Es importante buscar ayuda profesional para tratar el trastorno dismórfico corporal como cualquier otro.

Por lo general la terapia cognitivo conductual suele ser el tratamiento más utilizado por los terapeutas.