El Niño Aprende a Comer viendo a su Familia

El entorno que rodea a un niño pequeño y en especial su familia, influye mucho en lo que respecta a su educación en todos los aspectos de la vida.

El niño realmente no sabe cómo debe comportarse ni qué es lo que debe hacer, y consigue esta información observando a su entorno.

Por lo general la familia es una gran fuente de influencia en cuanto a los hábitos alimenticios del niño.

Con esto nos referimos al tipo de comida, la forma de cocinarla, la forma de comerla, los horarios, etc.

Todo esto puede fijar una base sobre la que se sustentarán los hábitos en relación con la alimentación que tenga el pequeño cuando crezca.

Es por esto que es necesario enseñar al niño a comer de forma adecuada.

Los familiares ofrecen a los pequeños diferentes tipos de alimentos para que los vaya reconociendo, probando y aceptando.

Se trata de un proceso que necesita un tanteo y el niño necesita acostumbrarse poco a poco.

Esto es algo a lo que en principio no se suele prestar mucha atención, pero según los pediatras es una fuente de consultas habitual.

El hecho de que los niños rechacen ciertos alimentos puede preocupar a los padres, y en esa situación es conveniente que aprendan a lidiar con ello.

Según los pediatras, a base de repetición se van estableciendo diversos hábitos, normas y límites. En relación con la comida hay que tener paciencia y sobre todo servir de ejemplo, ya que como hemos dicho el modelo alimenticio de los padres terminará siendo asumido por los hijos.

Se conoce como neofobia a la reticencia a probar nuevos alimentos. Esto es un mecanismo natural que está incluido en el mundo animal y por tanto en los seres humanos.

Con esto queremos decir que esta situación es muy normal y hay que aprender a lidiar con ella pero de la manera adecuada. Algunos errores que cometen los padres cuando intentan enseñar a sus hijos a comer son los siguientes:

1.- Distraer al niño para que coma mediante un cuento, música o la televisión.

2.- Realizar el reforzamiento a su conducta mediante premios o castigos.

3.- Chantajearle ofreciéndole hacer algo o darle algo si come lo que el padre o la madre le está pidiendo.

4.- Obligarle a comer y tragar creando automáticamente un rechazo hacia esa comida.

5.- Dejarle comer lo que quiera tampoco es una buena opción ya que se acostumbrará a dejar de lado todo lo que no le guste sin probarlo y actuando siempre por caprichos con respecto a la alimentación.

Estos son algunos de los errores más habituales pero como decimos, lo principal es tener paciencia, crear una rutina en los horarios, realizar ciertas actividades antes y después de la comida como lavarse las manos, preparar la antes y retirarla después etc.

De esta manera el niño se acostumbrará a hacer lo mismo que un adulto cuando se sienta a la mesa.

Al final terminará participando del mismo “ritual” y comportándose como uno más en la mesa.